No es casualidad que las miniaturas hayan formado parte de la historia de los juegos del hombre desde hace varias centurias. Y es que, más allá de los fines lúdicos, lo cierto es que este tipo de artículos no pasan de moda. En este sentido, adquirir miniaturas de coches para niños es un hobbie de coleccionista que levanta pasiones entre los no tan niños. Pero, ¿por qué?

La exclusividad

Lejos de ser juguetes, los coches a pequeña escala han logrado hacerse un hueco entre muchos adultos como pieza exclusiva a la que, incluso, llegan a personalizar para convertirlas en joyas únicas. 

La magia del proceso de búsqueda

Muchos coleccionistas coinciden en que su pasión, más allá de adquirir miniaturas de coches para niños, es el proceso de búsqueda de un objeto único y con una historia que contar. 

Carga emocional y vinculación psicológica con el objeto

Las personas que dedican parte de su tiempo libre a coleccionar objetos, suelen tener rasgos de personalidad ordenada, cuidadosa y metódica. Por supuesto,  una personalidad Son ordenados y cuidadosos y se da también cierta posición obsesiva, que puede ser exacerbada sin caer en la patología y que está directamente relacionada con lo que se colecciona. Existe, además, una vinculación psicológica con el objeto coleccionado.

El hombre es coleccionista por naturaleza

¿Sabías que, durante la infancia, se es coleccionista por naturaleza? Y es que, desde las primeras edades, se conoce el mundo no solo a través del juego, sino a partir de la identificación y colección de objetos, como sucede con los coches en miniatura para niños.  

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