El juego de oca magnético, uno de los juegos de mesa más queridos y antiguos que existen. Pero ¿alguna vez te has preguntado por qué se llama así? 

A lo largo de la historia, el tablero ha evolucionado, pero su nombre y esencia han permanecido casi inmutables desde su origen. Y en este post explicaremos el fascinante trasfondo del juego y su peculiar nombre.

Breve recorrido por la historia del juego de la oca

Aunque los primeros tableros comerciales aparecieron en la década de 1880, la primera versión documentada se remonta a mediados o finales del siglo XVI, cuando Francisco I de Médici, Gran Duque de Toscana, regaló un juego de mesa a Felipe II de España. Esta versión temprana del juego incluía un tablero con casillas numeradas.

No obstante, el verdadero origen del juego de la oca se remonta mucho más atrás en el tiempo, hasta la antigua Roma, como hemos avanzado en otras entradas. En aquel entonces, se conocía como «El Juego del Ganso» y tenía una estructura similar a la que conocemos actualmente, con casillas especiales y obstáculos que los jugadores debían superar. 

¿Por qué se le llamó «juego de la oca»? 

La respuesta a esta pregunta se encuentra en el propio tablero. Aunque el juego de la oca presenta una gran diversidad de formas e ilustraciones en cada casilla, predomina la figura de la oca como personaje central. Este ave aparece en numerosas casillas, a menudo en actitudes humorísticas o juguetonas.

Algunos historiadores creen que los antiguos propagandistas de las primeras Biblias impresas en Alemania en lengua vulgar difundieron por toda Europa los llamados «cuadros iluminados» o «Jardines de la Oca». Estas ilustraciones representaban escenas bíblicas y a menudo incorporaban la imagen de la oca como un elemento cargado de simbolismo. Los propagandistas vendían estos cuadros como una especie de juego del destino que provenía de la Grecia clásica.

Diseño del tablero: clave que le da el nombre

El Juego de la Oca es, en realidad, un camino de ocas que conduce al «Jardín de la Oca«, situado en el centro del tablero. A medida que los jugadores avanzan, deben superar obstáculos en forma de casillas especiales que se interponen en su camino de manera espiral y en círculos cada vez más cerrados.

En resumen, el nombre «juego de la oca» proviene de la abundancia de ocas en el tablero y de la tradición de representar esta ave en cuadros y juegos antiguos. A pesar de sus orígenes en la antigua Roma y su evolución a lo largo de los siglos, ha conservado su nombre peculiar y encanto atemporal, convirtiéndose en un juego de mesa clásico que sigue siendo disfrutado por personas de todas las edades..

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